| -Como editor de un medio de comunicación, ¿qué opinión le merece la posición del candidato a la presidencia por el FMLN, Mauricio Funes, con respecto a la propuesta presentada por la Mesa de Comunicaciones y Libertad de Expresión del Diálogo Social Abierto? -Obviamente he estudiado el documento que le presentaron a Mauricio. El documento tiene algunas propuestas que son aceptables, como la Ley de Acceso a la Información. Pero tiene otra cantidad de instituciones que preocupan muchísimo, y honestamente, yo no se por qué los medios de comunicación no se han pronunciado con mucha más fuerza, no se si por ignorancia, falta de estudio. Porque si creo que son terriblemente preocupantes y violatorias, porque representan o significan la intención de meterle instituciones regulatorias a los medios y al periodismo, que no se dan en ningún país democrático en el mundo. Ni siquiera en Suecia. Lo que a mí me sorprende es que Mauricio, conocedor, una persona que tiene veinte años en esto, en su discurso no planteara límites, o separaciones, o aclaraciones, diciendo "miren, esto no lo voy a hacer". Él escucha las propuestas y no hace una separación. Lo que creo es que eso debe denunciarse lo más pronto posible, porque aquí hay una construcción de ambiente casi para linchar medios. Siento que el tono es muy revanchista. -¿Pero cómo debemos percibir la actitud de Funes al avalar esas propuestas: como un sentido de ética y responsabilidad a ultranza, como una actitud cínica (viniendo de un periodista) o como ignorancia de lo que esas propuestas significan? -Desconocimiento, no creo. Ahí el problema fundamental, del que siento que la gente no se ha percatado, es de que el periodismo y los medios tienen dos límites, uno externo, que es las leyes que protegen el honor de las personas; el otro es interno, lo que se llama "autorregulación", lo que los medios toman por sí mismos. Por ejemplo la figura del ombudsman y el código de ética, que aparecen en ese documento. El problema sustancial es que están haciendo a un lado todas las doctrinas del desarrollo de las democracias más avanzadas. Están pasando decisiones que toman los mismos medios al otro lado, al externo, para darle fuerza de ley. Eso es lo que no entienden estos periodistas gremialistas. Por ejemplo, el código de ética es una decisión que adoptan los periodistas o los medios. Pero es una locura decir que el código de ética deba ser una ley. Sino, cambiemos la Constitución, pongámosle una norma que diga que todos los salvadoreños deben ser buenos, para así acabar con la criminalidad. Hay una serie de propuestas en ese documento que son una perfecta locura. Cosas que no existen ni en Suecia, en los países nórdicos. Otro ejemplo: el ombudsman, el defensor de los derechos de los lectores, es una decisión de los medios en todos los países donde existe eso. Pero de eso a ser nombrado por quién, ¿por el gobierno? ¿Por el futuro gobierno de Mauricio Funes? Entonces vamos a crear un dios de la prensa, y como lo dice claramente el documento, este medio no sirve, este medio no dice la verdad, es decir, la verdad va a ser la "oficial", la del gobierno. -Pero insisto con la pregunta: ¿por qué cree usted que Funes, en ese momento, avala esas propuestas? -A mí me preocupa, al leer la transcripción de lo que ocurrió en ese evento, que Mauricio dice: "Tengan la plena confianza de que vamos a hacer el esfuerzo por integrar (los aportes de la propuesta) en nuestro programa de gobierno." Mauricio debe tomar una decisión pronta y clara de cara a este país. Debe decir "esto no, esto no, esto no", y lo debe decir clara y francamente. Yo lo habría dicho en ese momento. El debió pararse frente a la gente, frente al santo grial del periodismo del FMLN, y decir "esto no". La sola incorporación de propuestas como esas en el documento ya es una amenaza, la sola intención es gravísima. Parece que lo que se quiere es linchar medios, ir a la revancha. Él dice que lo va a estudiar, ojalá que lo haga. No tiene opción: o veta -por llamarlo de alguna manera- gran parte de las propuestas, o aquí hay un gran fervor chavista. -Bueno, de alguna manera Funes ha dado un paso hacia atrás, diciendo que algunas propuestas no se pueden retomar... -A mí lo que me asombra es que ahí hay asociaciones de periodistas y medios, y nadie tuvo el discernimiento en esa reunión... o fue una producción loca, desaventurada, sin guías, que lo que quieren es revanchas, castigos, regulaciones. Pero me asombra que nadie guiara el debate, porque hay trazos básicos de la academia, para decir lo que no se puede. Me asombra que hicieran una convocatoria "a mano suelta", sin rigor académico, sin rigor intelectual, simplemente para dejar caminar y crecer pasiones políticas, que es más o menos lo que expresa el documento. Desde la dedicatoria al "futuro señor presidente". Entonces ese fue un acto político. Y definen la propuesta como "políticas públicas en materia de comunicación". La definición del tema mismo, para lo que los reunieron, es algo que no huele bien, que causa escozor. Al decir políticas públicas estamos hablando de un gobierno en función de regular o actuar sobre medios y periodistas. -¿Y eso no puede, no debe ser? -No, de ninguna manera. Fíjese que yo introduje en el país, con una enorme congruencia con las últimas resoluciones de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que en nombre del ejercicio periodístico, nadie puede ir a la cárcel. Y eso es algo que se ha pedido a los estados. Dichosamente, la propuesta la apoyó el presidente Saca, la promovió y la aprobó la Asamblea Legislativa. -¿No es suficiente el distanciamiento que ha tomado Funes de la propuesta? -Todo esto es parte del descoyuntamiento político. Lo que no me gusta es la actuación de políticos sobre tema de medios. Menos de alguien que viene de los medios. Con Mauricio hemos estado juntos en seminarios sobre estos temas. Él sabe bien que la autorregulación no se pasa del lado de la fuerza de la ley, porque son dos caminos diferentes. Esas propuestas se entienden en un segundo. Entonces no se por qué él, en su discurso, no hizo aclaraciones. Yo no se si fue por voluntad o para que le aplaudieran políticamente. Él tiene ahora que salir y aclarar qué cosas no, porque si no se va a buscar problemas hasta con organismos de derechos humanos internacionales. Si él no sale a vetar la parte que no tiene lógica, ni coherencia, ni sensatez, se la va a armar un lío internacional. |