-¿Cómo evalúa el proceso electoral en los Estados Unidos de Norteamérica? -Es un proceso que está haciendo historia. No quiero repetir | |  | | | Doctor Napoleón Campos | sobre lo que ya todos estamos admirando desde hace dos semanas: un sistema electoral tan democrático, tan abierto, que abre las urnas dos semanas antes, llegamos al 4 de noviembre con casi treinta millones de votos adelantados por varios medios, récord de asistencia. E igual, se va a hacer historia desde muchos ángulos: recaudación de fondos en una época de crisis financiera y, que es quizás lo más importante, una minoría en los Estados Unidos, la afro-estadounidense, tendrá un presidente de esa minoría. El partido Demócrata reforzará su mayoría en la Cámara de Representantes y ganará una mayoría en el Senado. Por tanto, hay un golpe de timón en la política doméstica de los Estados Unidos. -¿Le están dando un cheque en blanco a Obama? Es un cheque en blanco, sin duda. Habría primero que decir que es un pago de factura. Está claro que esta combinación (guerra en Iraq, crisis financiera monetaria, crisis inmobiliaria, crisis energética, crisis alimentaria) le está pasando factura al presidente Bush. Es interesante, se termina la dinastía Bush, pero también se termina la dinastía Clinton; ambos apellidos han dominado los últimos veinte años de la política de los Estados Unidos, y entonces estamos abriendo una nueva era. Un mundo menos tenso -¿Una era mejor? -No me gustaría generar grandes expectativas. Me parece que ya este giro, de poder decir que en los Estados Unidos hay un presidente negro, eleva el estándar de la democracia a nivel internacional. ¿Por qué no pensar en un presidente de ascendencia africana en Gran Bretaña, o que en Alemania pueda haber un canciller de sangre turca, o un presidente del gobierno español de padres latinoamericanos? Brasil, la nación más poblada de América Latina, es la nación de las Américas con más población negra y mulata, donde no ha habido un presidente negro. Esta noche es histórica, desde todos los ángulos. Y dado que nosotros somos un amigo, un aliado de los Estados Unidos, y ya que el senador Barack Obama ha delineado un programa de salida de tropas en Iraq, y ha calificado la guerra en Iraq como muchos la calificamos desde hace cinco años, como un error de política internacional, ojalá que esto pueda ser el principio del fin de la retirada de las tropas salvadoreñas en Iraq. Sería como la única expectativa a corto plazo que yo tendría de lo que a partir de esta noche se está produciendo en los Estados Unidos y en la política internacional. -Europa recibió muy bien a Obama cuando fue de visita. Gran parte de América Latina esperaba un triunfo de Obama, junto a otras regiones del mundo. ¿Podríamos esperar un mundo más políticamente relajado en su relación con Estados Unidos? -Pareciera que sí. Pienso que esa distensión podría empezar a partir de grandes entendimientos, de nuevos entendimientos, sobre este crisis financiero-monetaria, sobre poder alcanzar entre la Unión Europea y Estados Unidos -yo diría Asia Pacífico, también- importantes entendimientos sobre energías alternativas, y quisiera pensar también que podrían haber grandes entendimientos sobre encontrar soluciones efectivas al terrorismo internacional. A partir de ahí, no me hago otras expectativas. A mí me parece que Obama no tiene un expediente que haya que reconocerle sobre temas latinoamericanos. Es más, le voy a ser muy sincero: me parece que el senador McCain llevaba los mejores asesores para temas latinoamericanos. "Cada transición es propia de una nación" -¿Hay alguna relación entre el cambio que se acaba de dar en Estados Unidos, y un posible cambio de gobierno en El Salvador? -El concepto de cambio está allá en Estados Unidos, en estos momentos, con signos muy particulares. Por estar nosotros en El Salvador en una euforia electoral, hemos confundido lo que de manera particular para el país pudiera significar un cambio político. Me parece que no hay una relación sustantiva entre este viraje en los Estados Unidos, y si aquí llegara a haber un cambio político, que yo no se si se va a llegar a producir. -Hablamos de percepciones. ¿Cree usted que el gane de Obama sea percibido por el FMLN y sus seguidores como un espaldarazo a sus aspiraciones de ganar las elecciones? -Mire, si lo hacen, me parece que estarían cometiendo un error de interpretación. Yo no veo ninguna relación. Quiero decirlo de manera general: cada transición es propia de una nación, el sentido de cambio es particular en cada nación. Y esto no es teoría, estoy hablando de cómo se da la realidad. Me parecería un paralelismo muy forzado vincular lo que está sucediendo en Estados Unidos, la era que se está abriendo, con las expectativas que hay acá. -¿Podría haber una variante en la relación histórica entre Estados Unidos e Israel, con el gane de Obama? -No, fíjese que uno de los primeros grupos de mucha influencia en los Estados Unidos, con el cual Obama amarró, fue el "lobby" judío. Venezuela: Un diálogo sin prejuicios, sin calificativos -¿Habría un giro en la política migratoria de los Estados Unidos hacia Latinoamérica? -Es la expectativa que hay, de que pudiera ser una oportunidad, y una necesidad, para el futuro presidente de los Estados Unidos, para generar un consenso bipartidista allá, sobre una reforma migratoria que se ha venido dejando y dejando de lado. Quizás en un año pudiéramos estar hablando de una reforma migratoria. Y habría que ver cómo nosotros logramos, allá en Washington, hacer el lobby adecuado para que las cuotas del TPS y otras cuotas específicas pudieran entrar en esa reforma para la estabilidad de nuestros compatriotas. -¿Cómo cree que Obama enfrente el tema de la relación, por ejemplo, con Rusia y Venezuela? -Más bien dependerá en mayor grado de Rusia y de Venezuela proponer términos de un diálogo sin prejuicios, sin calificativos. Ni el presidente Chávez ni el ahora primer ministro Putin son santos de mi devoción. No me gustó cómo el domingo (2 de noviembre) Chávez se refirió a Obama diciendo "quiero hablar con el negro". Me parece que ya hay que definir ciertos términos de respeto. Creo que es Venezuela la llamada a proponer condiciones de un diálogo y de un entendimiento, porque lamentablemente, para el presidente Chávez, Venezuela es el tercer proveedor de crudo a los Estados Unidos, y Estados Unidos es el principal mercado de exportación de petróleo venezolano. Si con Obama, el presidente Chávez o Rusia no definen buenos términos de diálogo me parece que van a ser ellos los que van a perder una oportunidad de entendimiento con el nuevo presidente de los Estados Unidos. -¿Aplica lo mismo para otros países, como Irán o Siria? -Creo que es exactamente lo mismo. |