| ¾ Miguel ¿vos nos podés regalar vino? -preguntó el actor Óscar Guardado a Miguel Hueso Soundy, promotor cultural y propietario de una pequeña empresa de viajes, Suchitoto Tours. ¾¿Cuántas cajas querés? ¿una o dos? ¾Dos -se apresuró a responder Óscar. Era el vino de honor para la inauguración de la primera Muestra Indenpendiente de Teatro promovida por ARTTES (Asociación de artistas de teatro de El Salvador) que se desarrolla desde el miércoles 5 en el teatro Luis Poma de Metrocentro. El término independiente tiene un sabor dulce - amargo. Durante largo tiempo, para estas fechas, organizaba CONCULTURA una muestra de las obras de teatro que los más conocidos artistas del ramo habían estrenado durante el año. Ahora CONCULTURA cortó el proyecto, pese al éxito que había tenido, y el medio de los teatreros, que se mueve siempre entre dificultades, vio así cerrarse una entrada económica que daba ya por segura. Pero lograron los teatreros con esfuerzo, pues la respuesta no fue siempre tan espontánea como la de Miguel, conseguir el apoyo para realizar su muestra independiente. Y, hasta ayer sábado al menos, ha obtenido una muy buena respuesta del público. Se inició con El Decamerón, adaptación de cuatro cuentos del célebre libro de Bocaccio. Los picantes relatos proponen una pugna entre la ingenua fe medieval y los supuestamente pecaminosos placeres de la carne. Unas monjas contratan a un hortelano mudo para el huerto del convento, porque no hablará. Una doncella (interpretada por Regina Cañas con gracioso candor), llevada por los falaces argumentos de un ermitaño descubre cuanto placer hay en servir a Dios... Guardan los cuentos su encanto y renacen frescos en manos del director César Pineda y su elenco. Las monjas se mueven a pasitos apresurados y acompasados santiguándose con recato risible. El acto sexual, que se repite una y otra vez, es representado con siempre nuevas e imaginativas soluciones. El ambiente popular de la alta Edad Media, tosco y sabroso, es recreado con acierto. No tuvieron los actores tiempo de ensayar como hubiesen debido y esto se sintió en las pérdidas de ritmo y, particularmente, en los descoordinados coros, pero la respuesta cálida del público mantuvo la vitalidad del trabajo. La Bocha Teatro, bajo la dirección de Enrique Valencia, presentó un clásico mundial del teatro del absurdo, La Lección de Eugène Ionesco, y al día siguiente La Barraca Teatro presentó un clásico nacional de mismo género, Luz Negra de Álvaro Menén Desleal. Entiendo que es la primera obra que dirige Enrique, pero él mismo es un actor de trayectoria y no son nuevas las tablas para La Bocha Teatro. Entre ellos, profesionales de trayectoria, y los aficionados actores de La Barraca, la balanza se inclina lógicamente a favor de La Bocha, pero suscita algunas reflexiones. La Bocha nos presenta el mundo del profesor en blanco y negro. En él irrumpe, colorida, la imagen de la alumna adolescente, cuyo candor excita a ese maestro un tanto bobo que se va tornando en un sicópata. Ha comenzado la lección con una serie de cortesías abundosas y ridículas. A cada logro de la chica, entrechoca el profesor las rodillas y suenan aplausos tras el telón. El diálogo absurdo se sostiene por los gestos del absurdo, mas esto se pierde en el camino. Las bellas imágenes, el magnífico guión de luces y sonidos externos se imponen, mientras el repetitivo texto aburre. Y es que esas repeticiones debieron apoyarse en una diversidad de subtextos. Los jóvenes actores de La Barraca, en cambio, ponen de relieve el texto al asumir lo absurdo de su situación (el diálogo de dos cabezas cortadas) con una seriedad de entomólogos. Su puesta en escena, en cambio, peca de literal. Nada aportan que no haya el autor sugerido, con lo cual, cojean del otro pie. Añadamos que el profesor de La lección es interpretado por Óscar Guardado con particular brillo. El sábado por la noche se presentó el TIET, Taller Inestable de Experimentación Teatral, con El matrimonio forzoso de Moliére, bajo la dirección de Jennifer Valiente. Fue una deliciosa presentación. Una gestualidad procaz va otorgando nuevos contenidos al lenguaje de Moliére. También aquí el vestuario recrea con acierto la época del autor francés y se complementa con una escenografía que pareciera basada en un dibujo infantil y nos remite a los cómicos de la legua. Jennifer Valiente y Jaime Ruano asumen diversos papeles, dando prueba de versatilidad. Jaime Ruano, en particular, se revela aquí como un actor cuyas cualidades depasan con creces nuestras fronteras. Faltan aun eventos especiales y otra ronda de obras en escena. La muestra concluye el domingo 16 de noviembre. Esperamos que continúe con el elevado nivel que mantenido hasta la fecha. |