| - ¿Cuál es su valoración del sistema electoral con el que cuenta El Salvador? - Tengo que decirle, con una respuesta muy periodística, que es un queso de Gruyère, tiene muchos agujeros, muchas imperfecciones, muchos defectos. Y que los actores políticos, sociales, institucionales salvadoreños tienen que emprender reformas, incluso constitucionales. Porque hay una sucesión de cosas, el voto residencial, el concepto y composición del Tribunal Supremo Electoral, el tema de financiación de partidos. A partir de los acuerdos de paz se abre una etapa nueva, pero esa etapa nueva se ha agotado ya desde el punto de vista del sistema electoral que se abrió a la participación, pero que tiene, como le decía antes, muchos defectos que tienen que ser corregidos, y que con toda seguridad incluiremos entre las recomendaciones que haga la Unión Europea en el informe final, cuando termine el proceso electoral. "La alternancia tienen que decidirla los electores" - Pero ¿cree usted que estos agujeros de los que habla, que evidentemente tiene nuestro joven sistema, estén intencionalmente predeterminados por algunos actores que dijeron "vamos a mal-construir tal cosa en beneficio de" o se deben a la misma dinámica con la que todo se ha ido gestando desde la firma de los acuerdos de paz, que es cuando se empieza a construir acá la democracia? - Hay de todo un poco. Yo creo que el partido gobernante, que es el mismo desde los acuerdos de paz, ha intentado hacer prevalecer su mayoría relativa en la asamblea, para hacer pasar medidas que creían que les beneficiaba al partido. Segundo, y paralelamente, el partido de oposición más importante, el Frente, por la partidocracia, curiosamente ha colaborado en determinadas medidas, pensando que eso favorece a los partidos mayoritarios, cuando ambas cosas, a largo plazo perjudican al sistema, a la libre expresión de los salvadoreños, y si hoy beneficia de momento, mañana te puede perjudicar, y a la inversa. Lo otro que he notado mucho en este proceso electoral, es que hay una sensación de final de ciclo, del ciclo que se inició el 94, se ha agotado en algunos aspectos. Se ha agotado, entre otras cosas, porque no está pensado para la alternancia en el poder, que es un elemento clave de la democracia. La alternancia tienen que decidirla los electores, no la decide un sistema, pero el sistema puede influir en eso. El sistema tiene que permitir, con normalidad, una alternancia. ¿Y por qué ahora esta elección ha sido más observada y hay más expectación? Primero, el partido en el gobierno lleva 20 años allí, y el partido de oposición en esta oportunidad, de acuerdo con las encuestas, tiene más expectativas de poder ganar. Y eso da las características a esta campaña, de una extrema polarización y de una sospecha y desconfianza en el sistema que tiene sus justificaciones, pero que hay una paranoia excesiva también. Otra cosa: si la diferencia entre los candidatos de uno y otro partido, tanto en las elecciones de alcaldes y diputados, como en las presidenciales, son grandes, de tres, cinco, ocho puntos, no va a haber problema, porque los errores y defectos del sistema van a ser absorbidos por esa diferencia. Pero si la diferencia entre un candidato y otro es muy corta, no absorbe los errores del sistema... - Pero vuelvo, entonces, al sentido de mi pregunta. ¿Esas fallas estarían predeterminadas para favorecer a un partido, o hablamos de un margen de error que puede afectar a cualquier partido? - Yo no creo que esté predeterminado por nadie. Es algo parejo. Y la casuística es tan amplia que no me atrevería a decir a quién puede afectar más. - Usted manifiesta que el sistema no está pensado para la alternancia. ¿El Salvador está listo para una alternancia en el poder? - Ese es un tema político al que no puedo entrarle. Eso serán los salvadoreños quienes lo decidan. Si el Frente está maduro o no para ser un partido de gobierno de la nación, yo no lo puedo decir; como tampoco podría decir si está preparado el partido ARENA para pasar a la oposición. Lo que digo es que, en general, la alternancia es un elemento de la democracia que la fortalece, que la consolida. Generalmente, además, y ya me estoy metiendo en el terreno especulativo, los partidos de oposición que no han gobernado, cuando llegan a gobernar se convierten, digamos, en más responsables. Cuando tocan la dificultad de gobernar, llegan a comprender mejor los complejos mecanismos del estado y la dificultad de tomar decisiones y de acertar, para moderarse y hacerse un partido de gobierno. - ¿Y eso ha sucedido a menudo en América Latina? - Sí, en algunos casos ha habido alternancias imperfectas, en otros, más normales. Ha sucedido en Uruguay, en Perú, en Brasil. En Chile, por ejemplo, un país muy democrático, es una cosa muy sui generis, porque no ha habido alternancia desde la caída de Pinochet, porque ha gobernado todo el tiempo la concertación; pero tiene la característica de que es una concertación que va desde la democracia cristiana hasta los socialistas. "A mí no me gusta la tendencia al autoritarismo" - Pero aquí es inevitable pensar en Hugo Chávez, Evo Morales, Daniel Ortega, que no se han moderado, que no se han vuelto responsables, si no todo lo contrario. - Ese es un fenómeno reciente que a mí me preocupa. A mí no me gusta la tendencia al autoritarismo y a la perpetuación en el poder ni de Chávez, ni de Ortega, ni de Morales. Tiene ese grupo una tendencia a factores que han sido siempre negativos en América Latina, que es el autoritarismo, el caudillismo y la perpetuación en el poder. Preocupa mucho, en la Unión Europea, esa tendencia al autoritarismo y a la perpetuación en el poder de esos regímenes que usted ha citado. "Los dos partidos grandes tienen posiciones arcaicas" - ¿Qué epítetos le pondría a la campaña electoral en El Salvador? - Ha sido una campaña muy polarizada, entre los dos grandes partidos. Quiero ser justo, no me gusta la suciedad en la campaña, pero tengo que reconocer que no sólo es en El Salvador; en países con una gran tradición democrática a veces se producen campañas sucias. Pero más que eso, lo que más me llama la atención es lo de las posiciones tan extremas, lo del comunismo-anticomunismo no lo oía desde el final de la guerra fría de manera tan aguda y tan resaltada como aquí. He escuchado de algunos sectores de ARENA considerar comunista a cualquiera que hable de política social. También el Frente urge de una modernización, a veces tiene posiciones muy arcaicas. Los dos partidos grandes tienen posiciones arcaicas, de muy escasa modernización. El mundo democrático va por otros derroteros, se acercan las posiciones, hay una alternativa de centro derecha y de centro izquierda, sin posiciones de extrema derecha y extrema izquierda, salvo los países que usted ha citado antes, que es algo preocupante. - Sin embargo, los programas de ambos partidos muestran una convergencia bastante importante... - Eso es ya un avance. Se ha avanzado ya en los programas, pero en la doctrina y en la ejecución se ha avanzado menos. ¿Fraude?: "No lo hemos notado" - ¿Se está fraguando un fraude en El Salvador? - Si entendemos como fraude un diseño preestablecido de alterar la voluntad popular dándole la victoria a un partido que no la ha tenido en las urnas, así dicho, no lo hemos notado en nuestra observación electoral. Si lo hubiéramos visto, con la misma sinceridad se lo diría. - El candidato del FMLN en reiteradas ocasiones ha aludido a la palabra fraude. Usted dio algunas declaraciones en las que pedía que, de existir pruebas que apuntaran a un fraude, se las presentaran para poder investigar. ¿Hubo alguna respuesta del FMLN? - No. Hemos estado con el Frente en varias oportunidades... Norma Guevara sabe mucho de ese tema y tiene mucha información y un criterio muy sensato pero, lo digo con todo respeto, creo que utiliza la palabra fraude a lo mejor con un sentido que no es el que yo entiendo, que es como lo dije antes. Ahora, si se refieren, lo digo otra vez, al conjunto de errores del sistema, pues eso es otra cosa. - ¿Cuál es su valoración, en torno a las declaraciones de los dos miembros del Parlamento Europeo, en las que mostraban un apoyo Mauricio Funes? - Tengo que decir que estos dos eurodiputados, Billy Meyer y Catania, un español y un italiano, han venido por su cuenta y riesgo, invitados por el Frente, pero no son observadores ni del Parlamento Europeo ni de la Unión Europea ni de sus respectivos países. Los propios embajadores no sabían que habían venido. La confusión se ha creado porque han aparecido como observadores, cosa que no son. Segundo, han hecho declaraciones públicas de apoyo a un partido, el Frente, cuando según la legislación salvadoreña eso no está permitido. En ese sentido, la de ellos ha sido una presencia que nos ha creado alguna inquietud, sobre todo porque ha creado una confusión entre la observación europea y estos dos colegas que son de Izquierda Unida, y que no vienen con representación del parlamento ni de sus propios países; han venido representándose a sí mismos y a sus partidos. "...que no utilicen la calle de manera violenta" - Ya para finalizar, le pido un mensaje a la ciudadanía, en aras de motivarla a una mayor y mejor participación electoral y al respeto a lo que ella misma haya decidido. - Espero que hayan ido los salvadoreños y las salvadoreñas a votar con libertad, sin miedo, con esperanza, y que los resultados, sean cuales sean, si gustan al ciudadano concreto sean celebrados con mesura, y si no le gustan o le contrarían, sean aceptados con humildad, también con mesura y no se recurra en ningún caso a la violencia. Y una última cosa. Si algunos, o si muchos consideran que los resultados no se han producido con arreglo a la ley, que utilicen las vías legales de denuncia, pero que no utilicen la calle de manera violenta, porque la violencia conduce a más violencia. Y esto si me gustaría dejarlo señalado como final. |